Ganaron una popularidad innegable durante el último año - porque se las necesitó más que nunca - pero sus orígenes se remontan a tiempos antes de Cristo. Ya no se ven solo en publicidades de apps de mindfulness, sino que las están recetando médicos y psicólogos para tratamientos posturales y de ansiedad o estrés, y son cada vez más los adeptos que, aunque sea diez minutos por día, les dedican un espacio en sus apretadas agendas.
Ellas son la meditación y el yoga, dos actividades que, a pesar de tener sus diferencias prácticas, conviven con el mismo objetivo y acercan a la acelerada rutina humana un freno de mano saludable, consciente y de bienestar. Su fama deviene, justamente, de la sencillez que comparten: no se necesita estudiar demasiado ni tener años de entrenamiento para lograr, aunque sea por unos minutos, ese paréntesis de calma que con constancia se vuelve hábito.
Pero, ¿cuáles son esas diferencias? Si bien ambas usan tanto la mente como el cuerpo para desarrollarse, el yoga trabaja más con la corporalidad mediante la respiración, la concentración, y el uso de posturas (algunas más básicas que otras). La meditación, por su parte, consiste en técnicas de entrenamiento de la mente para relajar los pensamientos y concentrarse en el presente.
“Para realizar estas prácticas lo más importante es encontrar lugares tranquilos en donde puedas sentirte cómodo para conectar con tu esencia. Si son enclaves naturales, mejor, porque el poder de la naturaleza facilita ese canal espiritual de introspección para hacer foco en el aquí y ahora
Sierras y cerros, un microclima especial, tierras vírgenes y energía armónica. Las postales de Córdoba conjugan ingredientes fundamentales para la relajación de la mente. Entre brisas suaves, tonalidades de verde esparcidas por colinas y aves sobrevolando un cielo celeste que de noche se colma de estrellas, son miles los turistas de todo el mundo que lo eligen para desconectar. Mientras sea en las sierras, el estado de sosiego llegará solo: la oferta es amplia y en muchos de los destinos serranos existe la búsqueda de la paz mediante estas prácticas en alojamientos, retiros, centros y spots varios. Algunos de los más distinguidos son:
A 1979 metros sobre el nivel del mar, la cima del Cerro Uritorco - la más alta del Valle de Punilla - se consagró como una de las principales sedes si de fuerzas esotéricas se trata. La energía es tan fuerte que ya ganó fama internacional. ¿Por qué? Razones sobran, pero empezar por el hecho de que varios aseguran haber visto ovnis y luces sobrevolando sus alrededores alcanza y sobra.
Con su vibra característica, se convirtió en algo así como la casa oficial de terapias alternativas y técnicas de bienestar que van desde el yoga hasta el tai chi, motivo por el que se instaló a sus pies el reconocido Templo zen Shobogenji, dedicado a prácticas budistas.
El mejor momento para meditar en su cima es a la hora del atardecer, mientras el cielo se tiñe de naranja y la altura permite contemplar las tonalidades desde su mejor perfil. Para una experiencia aún más mística, se lo puede visitar de noche y conectar con las leyendas bajo un manto estrellado mientras se aguarda la aparición del sol en lo que es uno de los amaneceres más memorables de la región.
Otras de las coordenadas cordobesas destacadas para la espiritualidad implican posadas y asentamientos ecológicos creados con el objetivo de favorecer el descanso y las experiencias revitalizantes. Allí se pueden encontrar, además de un lugar donde hospedarse, alternativas de cursos de meditación y sanación, wellness retreats, caminatas, programas de alimentación, retiros, terapias y más. Este es el caso de Nueva Castalia en San Marcos Sierras, Las Dalias en Traslasierra o La Posada del Qenti en Villa Icho Cruz, a pocos minutos de Villa Carlos Paz.
La Patagonia